Viñedo Los Lingues, Valle de Colchagua, Chile
A la industria vinícola siempre le ha fascinado el concepto de terroir, es decir, la idea de que el entorno en el que se cultivan las uvas puede influir significativamente en las características de sabor y aroma del vino resultante. En los últimos años, los vinicultores se han interesado cada vez más por el concepto de microterroir, es decir, la idea de que incluso pequeñas diferencias en la composición del suelo, la exposición a la luz solar y otros factores ambientales pueden influir profundamente en el producto final.
EL PROYECTO MICRO-TERROIR
En 2005, Casa Silva, uno de los principales productores de vino de Chile, decidió dar un paso más en su conocimiento del microterroir poniendo en marcha un innovador proyecto de investigación en colaboración con la Universidad de Talca. El objetivo del proyecto, de tres años de duración, era explorar por qué cepas cultivadas en condiciones aparentemente idénticas en pequeñas parcelas dentro de un mismo viñedo podían producir vinos con características diferentes.
El proyecto de investigación Micro-Terroir fue el primero en América Latina y el segundo en el mundo. La investigación consistió en determinar los elementos óptimos necesarios para que una parcela de micro-terroir produjera uvas Carmenere, Cabernet Sauvignon, Syrah, Viognier y Petit Verdot de la mejor calidad. Los resultados de la investigación permitieron a Casa Silva replantear sus viñedos con mayor precisión y separar el diferente potencial de calidad de parcelas micro-terroir de tan sólo 0,1 hectáreas.
Mediante la microvinificación, el equipo de vinificación optimizó la calidad y seleccionó miniparcelas precisas de cada variedad para sus mejores vinos. Las mejoras de calidad fueron evidentes y el aprendizaje se compartió con la industria vinícola chilena.
Sin embargo, el proyecto de investigación Micro-Terroir también puso de manifiesto variaciones inexplicables en la calidad y las características del Carmenere en hasta un 25% de las microparcelas estudiadas, lo que sugería que podían estar en juego diferencias clonales. En respuesta, Casa Silva realizó nuevas investigaciones en profundidad para identificar y seleccionar los mejores clones de Carmenere, y se inició el Proyecto Genoma.
EL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN DEL GENOMA
El objetivo era desentrañar el ADN de la cepa más emblemática de Chile para seguir mejorando su desarrollo a nivel nacional y mundial. Se estudiaron 72 fenotipos diferentes de Carmenere de distintos valles del país, plantados en un viñedo experimental especial en el fundo Los Lingues de Casa Silva, en la precordillera de Los Andes. Expertos de la Universidad de Talca, la Universidad Federico Santa María y el Instituto Max Planck de Alemania trabajaron bajo la dirección de Mario Geisse, director técnico de Casa Silva, para identificar el o los clones de Carmenere que potencian las mejores características de la variedad.
El estudio se realizó con las más modernas tecnologías de investigación en el área, formando parte de un proyecto de investigación relacionado con la genómica funcional de la vid. Este pretendía en parte determinar, mediante técnicas de genética molecular, análisis metabólico y análisis fenómico, la diversidad genética real del cultivar Carmenere en Chile.
El equipo encontró un equilibrio óptimo entre caracteres vegetales y herbáceos; sabores frutales más homogéneos, buena estructura y acidez mejor percibida. También pretendían minimizar los problemas de millerandage que pueden provocar importantes variaciones de añada en los vinos Carmenere.
Además, el equipo descubrió que de todo el número de accesiones o posibles clones de Carmenere que se pensaba que había en Chile, sólo hay dos grupos o clones claramente identificados, genética, fenotípica y metabólicamente.
Consecuentemente, un análisis metabolómico detallado (estudio molecular) arrojó resultados similares, confirmando la existencia en Chile de estos dos grupos y autentificando la baja diversidad genética de esta cepa en Chile, especialmente si se compara con la de los otros cultivares presentes en nuestro país.
Probablemente lo anterior sería el resultado de una limitada diversidad de materiales originalmente introducidos al país en el siglo pasado. Todo parece indicar que la mayoría de las selecciones de Carmenere disponibles en el país pueden clasificarse en estos dos grupos genéticos, lo que en la práctica limita la disponibilidad clonal a dos grupos o simplemente a dos clones.
Los proyectos Micro-Terroir y Genome Research de Casa Silva son ejemplos pioneros de cómo se puede aplicar la ciencia para mejorar la calidad del vino. La investigación representa un hito importante para la industria vitivinícola chilena, situándola firmemente en el mapa como fuente de vinos de alta calidad con características únicas y distintivas. La investigación ha permitido a Casa Silva profundizar en el conocimiento del terroir de sus viñedos y producir vinos más consistentes y de mayor calidad, como el Microterroir Carmenere, resultado directo de los estudios.